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Estación Camarón

 

Estación Camarón es la crónica de un viaje por carretera y por los archivos históricos que documentan la historia de la huelga Ferrara —la huelga a la que llegó cabalgando un José Revueltas de apenas 19 años y en la que tal vez participaron José María Rivera Doñes y Petra Peña, mis abuelos, cuando llegaron en busca de la tierra de cultivo que les había prometído la Reforma Agraria cardenista. Escrita en entradas de 140 caracteres, e interrumpida con imágenes que contrastan y yuxtaponen el pasado con fotografías in situ del presente, Estación Camarón explora el viaje de investigación, la novela El luto humano, en la que Revueltas dejó constancia de esa experiencia de 1934, el registro familiar y, sobre todo, la poderosa presencia del algodón en el norte de México. 

 

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Las aventuras de la Increíblemente Pequeña

 

Surgieron en un mercado de pulgas de la Ciudad de México y, sin avisar, saltaron a mi bolso. No somos fantasmas, dijeron, somos apariciones. Y, desde entonces, empezaron a viajar conmigo, marcando el territorio con sus pequeños cuerpos de plástico. Tomarles fotografías primero fue una afición y, con el tiempo, un método de registro: la manera de inscribir el cuerpo dentro del flujo de un trayecto que, a veces, es en realidad un proceso de desaparición. Cuando, como tantas mujeres en el país, empezaron a esfumarse o a huir, lancé una convocatoria pública. Pedía que me avisaran si las veían por ahí. A ellas, que eran en realidad una sola veinte veces repetida, les mandé telegramas que abrí para todos. Búscolas. Espérolas aquí. Quiérolas. De esa búsqueda, de la esperanza que guía toda pesquisa, nació la fotonovela mensual: Las aventuras de la Increíblemente Pequeña. La colección de fotografías y textos, así como de dibujos del ilustrador Carlos Maiques, tiene la aspiración de ser una voz dentro de un cuerpo, de ser otra voz entre tantas otras voces dentro de tantos otros cuerpos, para traerlas vivas, para traerlas de regreso. Aquí. 

 

 

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Mi Rulfo mío de mí

 

Leer también es tragar. El que lee con cuidado, incorpora. Todo empieza por el ojo pero pasa por la mano antes de extenderse por el cuerpo. Me propuse re-escribir palabra por palabra la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo en un arranque de hambre, podría decirse así. Re-escribir es abrir un proceso antes en apariencia cerrado por el guiño de un punto final. La literatura no está escrita; se está escribiendo. Volver inacabado lo acabado: ésa es la tarea del que aprende y del que reitera y del que actualiza. Ésa es la naturaleza de la creación crítica. Con base en estrategias de desapropiación (traducción, tachadura, reciclado, excavación, copia, entre otros), he ido inscribiendo las palabras de Rulfo, en el mismo orden, en las pantallas de hoy. Seguramente, al final, se tratará de otro Rulfo, de otro Pedro Páramo, aunque parezca el mismo. Seguramente, al final, también el que lee será otro. En este inicio.